“Oh acontecimiento!” No nos podíamos perder esto.
Aun no se si fuimos por el puro morbo de ver si habían tallas que le quedaran, o si fue por verle la cara viéndose al espejo, vestido como mesero y dándose cuenta que su hija se casaba y que debía entrarla y entregarla.
Sea como sea llegamos al establecimiento en carro lleno y con ansias de ver el resultado final. Cada prenda que se probaba era motivo de risas e innumerables parecidos a los que el look ameritaba mencionar; era “guía espiritual budista” o “gato con corbatín” o incluso se mencionó al grande Louis Armstrong quien no se presentaba sin estar nítidamente trajeado.
Sin lugar a duda, después de probarse cada saco 5 veces, romper un botón, y recibir detalladas instrucciones de cómo ponérselo; el orgulloso padre de la novia salió con traje alquilado y con el compromiso de recoger y devolver el traje en el mismo estado en el que se le dio, “esperamos así lo sea”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario